LA LLUVIA

rain

Salís de casa con la incertidumbre. ¿Pensábais que la calma se escondía bajo el edredón?

Os equivocabais.

Ahora estáis en la calle, buscando un reflejo colorido que os saque de dudas. El cielo se hace eco de esas dudas. Llueve de manera indecente.

Arriba dejásteis el peinado, el cansancio, los modales y la cobardía. Os enfundasteis en chaquetas de invierno tan esponjosas como las nubes. Si no fuese abril, pareceríais una nada. Sólo si no fuese abril, os hubiésemos creído todo,

…hasta eso de que os gusta dar paseos a medianoche.

Lleváis los zapatos tan limpios que es casi evidente el sudor que escondéis bajo las mangas.

¿A quién queréis tomarle el pelo? Si lo sabéis… Ambos conocéis la latente humedad de vuestra pregunta pendiente,
de vuestro dilema intermitente,
de la culpa inevitable.

¿Quién podría prever una lluvia como ésta en un sitio como éste en un vientre como el tuyo?

Ríes.

Sí. Tiene algo de cómico que llueva en abril.

Y en realidad, tiene un punto de irónico que llueva justo ahora,
cuando ya premeditabas la inundación.

Ahora estás en la calle. Estás empapada.
Llevas en tu bolso una caja llena de fe austera, de cortinas descubiertas,
de campos mojados y…

Él sonríe.

Te lleva del brazo.

Con la mano sostiene un moribundo paraguas azul que sirve de pretexto para el abrazo.
Y carga, en unos bolsillos que no ha de hurgar,
el momento en el que la noche se le volvió imperecedera.

Es irónico que aún en la angustia, ambos miréis al frente,
siempre al frente,
nunca abajo,
a pesar de los cristales empapados. Es obvio que por momentos os miráis de reojo. ¿Cómo no hacerlo?
Si de él penden tus nubes, si de ti penden sus cielos.

Sabéis de sobra que el diluvio puede ser el final de los finales, pero aún así,
lo más irónico,
lo más… incluso… cómico… es que sabéis perfectamente

que la flor es tuya,
que la lluvia es suya,
y que la noche es de los dos.  

REFLEXIONES SOBRE EL 8 DE MARZO

mujer-trabajadora

DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el 8 de marzo. (Wikipedia dixit)

REFLEXIONES SOBRE ESTA JORNADA (Ale dixit)
1. ¿Quién es la mujer trabajadora? ¿O es decir que este día sólo “festejamos” a aquellas que tienen una nómina o pueden emitir facturas? Y si no es así, ¿qué? A mí ya me parece suficiente trabajo el ser ama de casa o criar hijos. Si se supone que este día es para defender la igualdad, entonces, ¿por qué el nombre ya en sí es discriminante?

2. Si ya estamos valorando a la humanidad en términos laborales, ¿para cuándo un día internacional del hombre trabajador? ¿O no es necesario porque ya por ser hombre eres un trabajador innato?

3. Queda muy lindo atiborrar blogs, facebooks y twitters con fotos de chicas buenorras y pin-up girls haciendo algo: leyendo, ensamblando piezas, posando guapísimas, cargando bebés. Sobre todo si son hombres los que postean eso en señal de empatía. Pero si mañana se van a ir de putas. O les van a pagar menos a sus empleadas que a sus empleados. O van a colgar fotos de aspirantes a conejitas Playboy despatarradas. O les van a decir, como en mi caso, que “no queda bien que una mujer lea las noticias en antena”… eso tiene otro nombre: hipocresía.

4. El Día de la Mujer (Trabajadora) no es algo para enorgullecerse, chicas, es algo para avergonzarse, humanidad. Que en pleno 2013 todavía sea mandatorio tener una jornada internacional para recordarnos que somos iguales es que no hemos superado la etapa de primates.

5. Quedas como un imbécil si haces chistes machistas. Siempre, pero sobre todo hoy. Te discriminas a ti misma si cuentas chistes feministas. Siempre, pero sobre todo hoy.

6. Si la mujer ha tenido que masculinizarse para conseguir la igualdad. ¿Por qué es tan sorprendente que el hombre tenga que feminizarse? ¿Por qué es tan aterrador el lado femenino tanto para hombres como mujeres? Ahora mismo, parecería como si desear tener hijos fuera sinónimo de fracaso cuando es algo natural en una mujer. Y ahora mismo, parece que poner más atención al “hogar” para un hombre, sea casi sinónimo de perder el pene.

7. Ser mujer no es una opción (en la gran mayoría de los casos), no es un logro ni un premio. Es una casualidad cromosomática. Felicitarme por la puntería del esperma de mi padre me parece superficial. ¿Por qué mejor no lo felicitamos a él?

8. Si el hecho de ser mujer es digno de congratularse, no es por tener ovarios, vagina y glándulas mamarias que alimentan humanos, es por sobrevivir a las normas de la “sociedad” con todo y su cuerpo. Porque lo que a mí me cuesta 100, a un hombre, sólo por serlo, le cuesta 50. O menos. Parece mentira, sí. Pero aún en las sociedades más modernas, sucede.

LO DEMÁS ES NOSTALGIA.

Hace unos días estaba hablando con Jaime sobre el pasado que tenemos en común, sobre los líos en que nos hemos metido, por una u otra razón, para poder quedarnos en España. Pero también hablábamos de por qué nos quedamos aquí, a pesar de que ahora tengamos que sacarnos un sueldo al otro lado del mar para poder pagar un alquiler aquí (aunque nuestros respectivos pisos valen hoy menos que cuando firmamos el contrato).  

El año pasado me despedí de 7 amigos, una despedida menos dolorosa que la anterior, porque una va haciendo callo y el corazón empieza a formar corazas. Jaime dice que él también ha tenido varios adioses. Insisto, ¿y por qué segumos aquí?

Porque Barcelona lo tiene todo, me dijo. Consigue un trabajo y vas a ver cómo esta ciudad vuelve a ser fantástica. 

Las crisis joden porque provocan desánimo, frustración, incertidumbre, desconfianza, desperación. Las crisis joden en todos los sentidos. Lo difícil es adaptarse a ella, dejar de pensar que esto es temporal, que alguien va a rescatarnos (sea Alemania, el 15M o el exilio). Hay que arar la tierra con las propias uñas y dejar de pensar en la perdida abundancia ibérica. 

La realidad es ahora. Lo demás es nostalgia. Titulo así mi artículo para Grund Magazine, que puedes leer si das clic la siguiente imagen:

la-realidad-es-ahora

LA PROMESA DE LAS PLANTAS CACTÁCEAS

bandera de mexico

Cuenta la leyenda que el pueblo de Aztlán recibió el llamado de su dios más amado. A Huitzilopochtli, que comparte con Zeus, Yahveh y Ra la voluntad del capricho, le pareció que toda aquella gente debía moverse de sitio, ver mundo. ¿A dónde vamos?, le preguntaron los sacerdotes de Aztlán. Y Huitzi, que es creativo y le gusta pasarlo bien, les contestó que debían viajar sin rumbo fijo, como mochileros en el sureste asiático. Pero que cuando encontraran un águila, posada sobre un nopal, devorando una serpiente, habrían llegado a la tierra prometida. Los dioses, como los políticos, siempre están prometiendo tierras (o casas, o riquezas).

Lo que el dios de Aztlán no sabía, era que existe un lugar mágico, donde todo sucede y donde todo es posible, donde crecen flores en el desierto, los volcanes escupen nieve y los ríos fluyen por debajo de la tierra. Ahí, en medio de un lago, en un minúsculo islote, estaba la señal prometida. Ni el mismo Huitzilopochtli podía creer que el azar pudiera ser tan perverso. Le había parecido divertido tener vagando a un pueblo por más de trescientos años. Era como ver una mezcla de documental del Discovery Channel con la casa del Gran Hermano. No tenía ni que moverse de su trono para conocer el mundo. El primer sorprendido fue él. El segundo, el sacerdote mayor de Aztlán. ¡Oh, gran Huitzilopochtli!, le dijo, ¿es en serio? ¿Tenemos que fundar nuestra ciudad encima de un lago? Al menos me divertiré viendo como se les hunde dentro de 2000 años, pensó el dios.

Así nació la gran Tenochtitlán, hoy conocida como México. Un imperio tan absurdo, que las fiestas más coloridas pueden tener como escenario las guerras más sanguinarias, un lugar donde su gente sufre por amor y goza por dolor. Un pueblo que ha olvidado, a base de nopales y otras plantas cactáceas, que está ahí por un tal Huitzilopochtli. Él ahora vive retirado de su pueblo, en la international house de la jubilación. Con sus tantos y tantos extravagantes colegas, se reparte hoy el oficio y el beneficio. Ah, y mira la televisión.